Historia

La colección de arte moderno del Museu Balaguer acoge la obra de algunos de los autores más relevantes de la historia del arte catalán desde finales del siglo XIX a mediados del XX. París se convierte en la nueva capital del arte, lugar que hasta entonces había ocupado Roma, y muchos artistas catalanes viajan a la capital francesa para conocer de primera mano la herencia del impresionismo y el nacimiento de las vanguardias artísticas. Es así como la pintura anecdótica y decorativista de gusto burgués deja paso a un nuevo arte que busca huir de la imitación realista de la naturaleza. En su lugar, los artistas comienzan a experimentar con nuevas técnicas y nuevos puntos de vista que dan como resultado estilos muy personales, a la vez que unidos por la idea de la modernidad.

Dentro de este periodo, se engloban el Modernismo, el Postmodernismo y el Noucentisme.

La colección

Las salas de arte moderno del Museo muestran un recorrido por la pintura y la escultyra del Modernismo, el Posmodernismo y el Noucentisme.

 

  • Modernismo

Se inicia en Catalunya en el año 1892 con las primeras exposiciones de los artistas que habían estado en París y habían conocido de primera mano la influencia del impresionismo francés de Monet, Degas o Pissarro. Los dos autores fundamentales en la llegada del modernismo a la pintura catalana son Ramon Casas y Santiago Rusiñol, que el 1891 se instalan durante unos meses en el barrio de Montmartre de París, acompañados del escultor Enric Clarasó.

La pintura modernista se caracteriza por una nueva manera de captar el instante fugaz, casi fotográfico, la luz oscilante, la recreación de la atmósfera con tonos grises y azules –propios de la ciudad de París- y la libertad de la pincelada. La temática de la obra se amplía y se diversifica: entornos urbanos, escenas de burdeles y suburbios, el esplendor de la vida nocturna de los cabarés, etc. Encontramos ejemplos como Can Can de Joan Cardona o Montmartre de Ramon Casas.

  •   Postmodernismo

Entorno Els Quatre Gats –la célebre cervecería inaugurada el año 1897 en la calle Montsió de Barcelona, reflejándose en el cabaret parisino Le Chat Noir– se gestó la conocida como Segunda Generación de Modernistas, que llevarían la pintura de finales de siglo a su máximo esplendor. Alrededor del año 1900, una nueva pintura toma el relevo del primer modernismo, con una opción artística más cercana al expresionismo. La mayoría de estos nuevos nombres del arte, como Novell o Picasso, organizan una estancia de juventud en París, siguiendo las huellas de Casas y Rusiñol, los cuales se habían convertido en una especie de padres o tutores de la nueva generación.

La pintura había conquistado ya su libertad de realización, y el pintor podía dedicarse a reflejar las particularidades de su mundo interior.

  •   Noucentisme

 El arte noucentista surge como una reacción contraria a los postulados del Modernismo, al que acusaban de ser un arte anárquico y decadente.

Aunque heredan algunos puntos ideológicos como el nacionalismo o la voluntad moderna del arte, el Noucentisme adoptará un clasicismo que supondrá el retorno a las raíces mediterráneas. Sin embargo, no todas las manifestaciones se decantan por la plasmación del clasicismo, sino que una parte de este movimiento se orientará también hacia la representación de temas inspirados en la realidad más popular.

Entre los autores más representativos de este estilo destacan Enric Casanovas, Xavier Nogués o el vilanovés Enric Cristòfol Ricart.