Historia

En el año 1956 se empezó a gestar la creación de un Museo de Arte Contemporáneo en Barcelona, el objetivo del cual era dar cabida a la obra de toda una serie de artistas emergentes que iban ganando prestigio, a menudo más en el extranjero que en el mismo país.

Con las figuras de Alexandre Cirici Pellicer y Cesáreo Rodríguez- Aguilera a la cabeza, entre otros, se elaboró una lista de los artistas de vanguardia que se consideraban imprescindibles y se les pidió obra. Éstos respondieron al llamamiento regalándola o cediéndola en concepto de depósito. Participaron autores catalanes como Guinovart, Tharrats, Ràfols Casamada, Cuixart, Hernández Pijuan o Argimon; españoles como Saura, Canogar o Zabaleta; y algunos extranjeros que en aquel entonces se encontraban en Barcelona, como Bechtold, Tábara o Werba.

El proyecto se hizo efectivo bajo el nombre de “Museo de Arte Contemporáneo S.A.”, y desde el año 1960 al 1963 Barcelona tuvo su propio Museo de Arte Contemporáneo, ubicado en la cúpula del Coliseum, en la Gran Via de les Corts Catalanes (actual cine Coliseum). Se desarrollaron, además, diferentes actividades paralelas, donde destacaron especialmente las exposiciones temporales, con diferentes artistas internacionales de renombre y con mujeres pintoras y escultoras como protagonistas.

Diferentes motivos económicos y políticos provocaron el fin del proyecto en el año 1963. Los promotores de la aventura, resistiéndose a desfallecer, almacenaron durante años muchas de las obras, esperando encontrar una solución. El Patronato de la Biblioteca Museo Balaguer se ofreció a acogerlas en el castillo de la Geltrú, hasta que llegaron al mismo museo, donde se encuentran expuestas hoy en día.

La colección

Gracias a la llegada a la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de las piezas conservadas por el antiguo Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, se impidió la dispersión de un conjunto considerado hoy en día como la colección de arte informalista más completa de Cataluña.

El concepto informalismo o art informel nació en Francia el año 1951, acuñado por el crítico de arte Michel Tapié, en el contexto de la crisis social generada por la Segunda Guerra Mundial. El artista informalista niega la forma y la teoría en favor de la técnica y el proceso, que se convierten en nuevos valores en la lectura del arte. Así, la materia, el gesto y la textura son ahora los protagonistas del acto de creación, a través de los cuales se busca el significado de la obra.

En Cataluña, el informalismo se da entre los años 1950 y 1960, con la figura de Antoni Tápias como pionero. Entre los autores referentes en este movimiento destacan: Joan Joseph Tharrats, Joan Hernández Pijoan, Eduardo Alcoy, Josep Guinovart, Armand Cardona Torrandell, Antonio Saura, Ewin Bechtold o Nadia Werba en pintura, y autores como Ángel Ferrant o Andreu Alfaro en escultura.

Otros autores no informalistas representados en esta colección son Rafael Zabaleta, Maria Girona, Joan Abelló, Pic Adrian o Norman Narotzky.