Barroco
A pesar de que el país atraviesa una profunda crisis económica, España tiene un fructífero barroco, no en vano este período es conocido como el Siglo de Oro.
En una Europa escindida por la Contrarreforma, la monarquía española, posicionada en el catolicismo más ferviente, ve como en su Corte confluyen las dos tendencias: la tendencia del Norte vía Flandes- territorio bajo la Corona de los Hasburgo - y la tendencia italiana vía entrada masiva de obras y pintores. La alquimia resultante será un gran arte. Las diferentes escuelas regionales producen genios de talla internacional como Velázquez, Ribera, Murillo, El Greco o Goya.
El barroco es la época del sentimento. Aparecen actitudes muy dinámicas, rostros y gestos muy expresivos. Composiciones complejas, volúmenes y profundidades, contrastes de luz y sombra. Las composiciones grandiosas, con personajes vestidos ricamente en alegorías religiosas o mitológicas, las grandes escenas de Corte o de batalla, son los ejemplos más evidentes del barroco.
San Felipe. José de Ribera. 1632. La Contrarreforma utiliza el arte como propaganda para captar fieles del catolicismo. Loa santos pasan a representarse con un gran realismo buscando así la identificación de los espectadores con estos personajes.





