Etnografía

Colección egipcia

Las diversas piezas expuestas nos hablan del mundo funerario del antiguo Egipto. Destaca, por su singularidad, la pequeña momia de un niño de cinco años, popularmente llamada Nesi. Un ejemplo de las únicas cinco momias en Cataluña.
La colección egipcia del Museo es la primera que se formó en Cataluña y fue donada en el año 1886 por Eduardo Toda i Güell, diplomático i escritor, estrecho colaborador de Víctor Balaguer en el movimiento de la Renaixença.

Colección precolombina

La presencia en Cataluña de objetos procedentes de las culturas precolombinas se inició en el siglo XIX, cuando marineros y comerciantes conocidos como indianos los trajeron cuando regresaban de sus viajes. Aquí están representadas las zonas mas significativas de Mesoamérica, especialmente del altiplano de México, América Central i América del Sur, concretamente de Colombia, Ecuador y Perú.

Colección filipina

Las piezas expuestas nos hablan de las creencias religiosas y de la vida cotidiana de este archipiélago, formado por más 7.000 islas.
Se muestran objetos de culto propios de las creencias religiosas de los pueblos llamados igorrotos de las montañas del norte de Luzón, otros relacionados con su vida cotidiana elaborados con cestería y madera, así como en diversos objetos bélicos, a menudo, trabajados para indicar así el estatus social del propietario.
Las piezas de esta colección formaron parte de la Exposición General de Filipinas que tuvo lugar en Madrid en el año 1887, realizada a petición de Víctor Balaguer, en esos momentos ministro de ultramar, y que un año después se repetiría en Barcelona. La muestra tenía como finalidad dar a conocer los objetos filipinos y estimular los intercambios comerciales entre las colonias y España. Un objetivo que debe contextualizarse dentro del interés antropológico que despierta en el "el otro" propio del siglo XIX.

Colección oriental

Esta colección tiene objetos artísticos de China y Japón, principalmente de tipo decorativo y religioso.
Entre las piezas chinas se encuentran objetos elaborados con marfil provenientes de Cantón, que se convirtió en el siglo XIX en un centro de producción importante de este tipo de piezas para su exportación. En el caso de Japón, destacan las piezas de porcelana y dioses vestidos de samuráis.
La mayor parte de los objetos de esta colección fueron expuestos en la exposición Universal de Barcelona el año 1888 y muestran el gran interés que despertó en la Europa de finales del siglo XIX las culturas china y japonesa, así como su influencia en el arte occidental de la época.